CASTILLO DE SAN FELIPE DE LARA


Después de haber visitado Tikal y durante mi viaje de regreso a la ciudad de Guatemala, me detuve en el famoso Río Dulce. Las gotas de sudor corrían por mi frente porque era un día bastante caluroso y húmedo, así que decidí hacer un viaje en 'lancha' (pequeñas embarcaciones) hacia el Castillo de San Felipe de Lara.

Este castillo es una fortaleza ubicada en la embocadura del río Dulce con el Lago de Izabal en el oriente de Guatemala. Este castillo tenía tres funciones: ser un fuerte militar, una prisión y además un centro aduanero. Además de dichas funciones, el castillo cuenta con múltiples bodegas que servían como centro de intercambio comercial entre Guatemala y España. Lo que más sobresale de su construcción es la Torre de Bustamante.

Historia
Originalmente, España encontró en Mesoamérica una gran cantidad de productos que deseaba comercializar y llevar a Europa. Su sistema fue llevar primero las mercancías directo a España y de ahí comercializarlo con el resto de Europa. Esto hizo que pronto surgieran redes de bucaneros y piratas que comenzaron a asaltar las embarcaciones españolas que salían de Río Dulce, la principal ruta de salida desde Guatemala.​

Es de esta manera que el rey Felipe II de España ordenó la construcción de la fortaleza para contrarrestar el pillaje de los piratas, la cual estaría protegida por doce soldados y doce piezas de artillería. Sin embargo, piratas de Inglaterra, de las Provincias Unidas y de Portugal ingresaron a la fortaleza por medio del Río Dulce y destruyen la torre en 1604.

El actual castillo fue construido en 1651 en la desembocadura del Lago de Izabal por orden del oidor Antonio De Lara y Mogrovejo, quien lo bautizó con su nombre actual, en honor al rey Felipe II. El río Dulce conecta el lago de Izabal con el mar Caribe y ha sido expuesto a repetidos ataques de piratas a lo largo de los siglos XVII - XVIII.  Desde 1660 a 1666, “Los Hermanos de la Costa”, piratas establecidos en la Isla de Tortugas, reanudan ataques y saqueos. El Castillo deja de ser prisión y se transforma otra vez en fortificación defensiva de la zona. En 1688 se procede a su reconstrucción y ampliación además se fortalece su capacidad defensiva con murallas y 100 plazas para guardias. Los trabajos los lleva a cabo el Ingeniero Militar Andrés Ortíz de Urbina, posteriormente cesan los ataques y resurge la paz temporalmente. En 1736  por combates en la costa y mar se establecen 3 puestos de vigías llamados: Fronteras, Zapote y Tameja respectivamente, lo cual traería más seguridad a la región.

En el siglo XVIII otros puertos centroamericanos fueron tomando más importancia y, la caída de las exportaciones del añil provocó que el Golfo Dulce perdiera importancia económica y el castillo fuera abandonado en 1817

La decisión de hacer la visita fue más que acertada porque, aunque el sol brillaba con todo su esplendor también, una suave brisa acariciaba y ver el azul profundo del agua de este río fue un bálsamo así que, hablé con uno de los lancheros y después de llegar a un acuerdo en cuanto al precio me fui a dar un paseo previo a llegar al Castillo

Recorrido:
Después de haber contratado una lancha solamente para mí ya que era un día de semana y no había turistas alrededor.

Primero nos dirigimos primero a la Isla de los pájaros donde podemos apreciar a muchas especies de aves y de distintos reptiles habitando y coexistiendo sin problema alguno en esta isla, es un jardín flotante rodeado de nenúfares (plantas acuáticas con flores enraizadas en el fondo). Puedes llegar únicamente en lancha, el paseo es agradable ya que se disfruta de la naturaleza pasando por lindos rincones

Luego fuimos a dar un paseo por la Isla de las tortugas, donde desgraciadamente ya no existen porque ahora es una isla que está llena de chalets americanos y españoles y las grandes embarcaciones terminaron por hacer desaparecer esta especie.

Posteriormente nos dirigimos a la división de lo que es el Río Dulce y la entrada de agua salada donde se puede apreciar imponentemente el Castillo de San Felipe que fue una de las últimas fortalezas españolas que combatió contra las hordas de piratas durante el tiempo de la época colonia.

La vista es impresionante porque esta fortaleza que aunque pequeña su remanente en perfectas condiciones se ve imponente en la división de las aguas saladas y dulces.  Al llegar pagué el precio de entrada que es alrededor de 1,00 Euro.  Hay guías al ingreso pero también puedes explorarlo por tu cuenta. Yo decidí hacerlo por mi cuenta porque me gusta ver las cosas a mi ritmo y tomarme tiempo para tomar fotos sin la presión de tiempo.

También aparte de dar un paseo por las estancias de la fortaleza nos encontramos en lo más alto diecinueve cañones -diecisiete de hierro y dos de bronce, lo cual nos deja darnos una idea de cómo fue la vida de los moradores de esta fortaleza.

Después de un par de horas que me tomó terminar la visita me fui a un lado donde existe una playa pública para disfrutar de las aguas frescas y cristalinas para que finalmente tomara el viaje de regreso al pueblo y de allí mi transporte hacia la capital.
Aves del Área
Castillo de San Felipe de Lara
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